Fragmento del libro Vida y Escritura

 

“En 1984 Rafael Cadenas Cadenas escribe: () La situación de deterioro que he descrito de manera muy sucinta tiene graves consecuencias para el venezolano. El desconocimiento de su lengua lo limita como ser humano en todo sentido. Lo traba; le impide pensar, dado que sin lenguaje esta función se torna imposible; lo priva de la herencia cultural de la humanidad () lo convierte en presa de embaucadores, pues la ignorancia lo torna inerme ante ellos y no lo deja detectar la mentira en el lenguaje() Nunca como hoy tiene validez esta aseveración, cuando la falsedad se extiende cada vez más en casi todos los ámbitos.

Estamos ante una de las reflexiones más importantes contenidas en este libro. Un lenguaje deficiente y empobrecido hace a un pueblo esclavo de la ignorancia. Con frecuencia recuerdo las palabras del profesor de Fonética Higgins, personaje de la obra Pigmalión de Bernard Shaw, que se conduele amargamente de la joven vendedora de flores por su “espantosa” manera de hablar, con graves errores en la pronunciación del idioma inglés. Él asegura que si tuviera ocasión de enseñarle a expresarse correctamente, la joven se convertiría en una dama capaz de ser la dueña de una floristería. No es asunto de afincarse en el sentido utilitario de dominar una lengua, más bien se trata del dolor que causa el incomprensible desprecio por aquello que nos es más ínsito. No amar el lenguaje es dejar de amarnos a nosotros mismos.”

Carmen Cristina Wolf

Fragmento de ensayo “Templanza y honestidad de lenguaje”, publicado en el libro

Vida y Escritura, publicado en Amazon. Caracas 2014

Editorial Diosa Blanca y Editorial SCEL

 

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LA POESÍA DE LUZ MACHADO

Por Carmen Cristina Wolf  

                  El próximo 31 de marzo es el Día Internacional de la Poesía. Yo lo celebro con mis poetas predilectos. Entre ellos, Luz Machado ocupa un lugar dentral. Con frecuencia acude a mi memoria la visión de la poeta una mujer de figura armoniosa, vestida con distinción y sencillez, siempre atenta, observadora y silenciosa. Y se  hace presente la aseveración de la escritora española Rosa Navarro Durán: “El poeta puede identificarse o no con el yo poético… la ilusión del lector de que ambos son siempre uno ha llevado a muchas lecturas erróneas o al menos a dar una importancia excesiva a la biografía del poeta” (Cómo leer un poema, Ariel Practicum 1998). En la escritura de Luz Machado causa asombro encontrarse con una poesía osada, una voz femenina llena de fuerza, un tono propio que aborda temas podría decirse “prohibidos” para la sociedad venezolana de la década de los cuarenta y cincuenta.

                  Su poética es de una delicadísima riqueza y evoluciona constantemente tanto en las formas como en la temática. Desde muy joven aborda temas psicológicos y conflictos existenciales:

                  Este mirarme siempre el propio abismo

                  ha invertido el mirar y es sólo adentro

                  donde tiene mi esencia estas pupilas

                  que vigilan lo efímero y lo eterno.

                  Quién me dejó el Amor y su cadáver

                  a  la orilla del ser?…             

Vaso de Resplandor, 1946

                  Fácilmente se descubre en estos versos la condición reflexiva y la profundidad de un discurso poético exento de superficialidad. Era muy joven Luz Machado cuando escribió sobre la impostergable necesidad de volverse hacia adentro, ir más allá de las cenizas del Amor perdido, para mirar sin miedo en el fondo del ser.

            Luz Machado nació en Ciudad Bolívar, Venezuela, en 1916, y falleció en Caracas, en el año 1999. Periodista, poeta, desarrolló también la crítica literaria. Cofundadora de la revista “Contrapunto”. Diplomática, activista política, estudiantil, cultural. Cofundadora del Círculo Escritores de Venezuela. Medalla de Plata de la Asociación de Escritores Venezolanos, Miembro de la Sociedad Bolivariana. Seudónimo: Agata Cruz. Recibió distinciones, como las Ordenes Francisco de Miranda (1993) y Congreso de Angostura (1996). La Universidad de  Guayana le concedió el Doctorado Honoris Causa (1996). Recibió el premio Municipal de Poesía (1946) y el Premio Nacional de Literatura (1987). Sus poemariosùblicados: Ronda (1941), Variaciones en tono de amor(1943), Vaso de resplandor (1946), Poemas (1948), La espiga amarga (1950), Poemas (1951), Canto al Orinoco (plaq. 1953), Sonetos nobles y sentimentales (1956), Cartas al señor Tiempo (1959), La casa por dentro (1965), Poemas sueltos (plaquette 1965), Sonetos a la sombra de Sor Juana Inés de la Cruz (1966), La ciudad instantánea (1969), Retratos y tormentos (1973), Soneterío (1973), Palabra de honor (1974), Poesía de Luz Machado, Antología (1980), A sol y a sombra (1992), Libro del abuelazgo (1997).

                  Mujer de amplia cultura y lectora incansable, puede descubrirse en alguno de sus versos una lejana influencia de la poetisa norteamericana Emily Dickinson:

                  Comparezco ante la tempestad

                  con un espejo de rosas en las manos

                  Para qué huir si el relámpago es cielo fugitivo

                  y en el trueno cabalga un arcángel herido?

                        La Espiga Amarga, 1950

                  En el poema Embriaguez de la Muerte de su libro La espiga amarga, se advierte el uso atrevido de los adjetivos, es difícil encontrar un poeta de mediados del siglo XX que no se viese influenciado por la exuberancia de Neruda, y podemos leer estos versos magníficos:

“Quiero una casa de piedra junto al mar //… echarías tu cabeza de diamante imprevisto / en el agua madura de mis hombros / buscando, como un pez ávido de soledad, un par de lunas de limo detenido / en las que un bosque antiguo recogiera sus iniciales savias. // Yo calzaría el crepúsculo entero entre mis dedos / probándome su herencia de anillos, / esperando que creciera en mi cara el polen de la eternidad. (…) / Eras un marino ciego contando barcos / por el recuerdo de las constelaciones en el puerto.”

                  Con una escritura que podría definirse de vanguardia para la época, también vuelve los ojos a la temática y a las formas de Rubén Darío:

                  La mar bajo mis pies salva azules panteras,

                  la espuma en mis rodillas salva serpientes de oro,

                  el aire contra el pecho salva fantasmas bellos

                  y sofoca doncellas y liras en la noche                 (Ibidem)

                  Es recurrente el tema de la casa “de piedra junto al mar”, el hogar, la ciudad, el alma, el amor deseado y perdido, la reflexión lírica sobre la palabra, el poema y  la muerte. “Hay que dejar en las ciudades algo / ¿Para qué vamos hacia ellas si cuando nos marchamos / no sentimos en el pecho una pequeña piedra oscura, golpeándonos?”  ¿Es acaso cierto que se vive una ciudad cuando no hemos derramado en su suelo nuestro llanto, cuando no hemos encontrado ni perdido un sueño, cuando no somos asiduos de una cafetería o de un bar determinados, ni conocemos los aromas de la grama del parque, o el olor picante que se siente desde la taberna hacia la calle? “Toda esa ciudad yo la conozco… Pero de nada vale decirla si no duele / amor, palabra, estatua, mujer árbol, poema.”, escribe Machado.

                  En el libro La Espiga Amarga  ella dedica una carta a la Poesía:

                  Ay, me duele la piel del cántico,

                  la frente de la piedra, la pestaña del musgo.      (…)

                  llevo una luna ardiente clavada entre los senos

                  y una palabra antigua me crece como hierba olorosa en la boca…

                  ¡Qué claros pergaminos arden bajo mis sienes!

                  Su dominio de la escritura clásica se pone en evidencia en estos perfectos endecasílabos del poemario Canto al Orinoco (1953). Un pensamiento reflexivo y profundo se muestra en estos versos:

                  En el nombre de Dios declaro miedo.

                  Iniciando un poema, este poema,

                  en cuya letra viviré sin muerte

                  lo que con gracia está en mi entendimiento.

                  Declaro miedo y me persigo y tiemblo (…)         Canto al Orinoco

                  Sus poemas amorosos revelan la absoluta libertad de su escritura, excepcional en la sociedad de mediados de siglo:

                  Eras frente a la ciudad un hombre silencioso y total y magnífico

                  En cada uno de sus libros Luz Machado dedica algunos versos a la poesía o al poema. Ella funda su arte poética como si fuera el techo de la casa que habita, como si para ella la escritura fuese lo más importante, lo primordial. Así, ella dedica este poema que lleva por título La casa por dentro, a la poesía:

 La casa necesita mis dos manos.

Yo debo sostener su cal como mis huesos,

su sal como mis gozos,

su fábula en la noche

y el sol ardiendo en mitad de su cuerpo.

Deben dolerme las cortinas y sus gaviotas

muertas en el vuelo.

Conmoverme el jardín y su antifaz de flores dibujado,

el ladrillo inocente acusado

de no haber alcanzado los espejos,

y las puertas abiertas para las recién casadas

con su rumor de arroz creciendo bajo el velo.

Debo atender su réplica del universo,

la memoria del campo en los floreros,

la unánime vigilia de la mesa,

la almohada y su igualdad de pájaros dispersos,

la leche con el rostro del amanecer bajo la frente

con esa yerta soledad de una azucena

simplemente naciendo.

Debo quererla entera, salida de mis manos

con la gracia que vive de mi gracia muriendo.

Y no saber, no saber que hay un pueblo de trébol

con el mar a la puerta

y sin nombres

ni lámparas                          La casa por dentro, 1963

                  Sobre ella escribe Joaquín Marta Sosa: …” Ella pertenece, junto con Enriqueta Arvelo Larriva (1886-1962) y Ana Enriqueta Terán (1918) a una insuperable trilogía de fundadoras de la voz y la visión femenina en la poesía venezolana. En su caso particular ha sido el universo doméstico, el domus aurea, lo que signó la mejor factura espiritual y lingüística de su poesía. Su poética se adscribió de modo constante más al “estar” (vivencias, experiencias, situaciones) que al “ser” (esencialidades), desde cuya perspectiva acomete una poesía confesional que viene a ser su arma para comprender y, a la vez, hacerse del mundo. Desde esa perspectiva, su corpus poético va creciendo y ganando en penetración a partir del universo “de la casa” y de lo “antipoético” que pueda habitarlo” …

                  Esta es la casa edificada con su pluma, parecida tal vez a su hogar real, igual pero distinta, porque esta casa de palabras es “fábula en la noche”, es “ladrillo inocente acusado de no haber alcanzado los espejos”. Sorprende encontrar en una escritura del cincuenta, que corresponde a una mujer con una vida de costumbres recoletas desde el punto de vista de los cánones sociales, un dominio del lenguaje que trasluce un mundo de lecturas vastísimo. Se pueden observar pinceladas de surrealismo en ese “ladrillo acusado” de no alcanzar los espejos. Al mismo tiempo, ese estado de gracia que se respira de la “gracia muriendo”, evidencia la lectura de la poesía mística, San Juan de la Cruz, Santa Teresa y Sor Juana Inés de la Cruz. De hecho, Luz Machado publica en 1962, los Sonetos a la sombra de Sor Juana Inés de la Cruz, que son una verdadera belleza tanto en la forma como en el trato con el lenguaje.

                  Todas las cosas cotidianas fueron cantadas en los versos de Luz Machado: escobas, zapatos, cacharros, hornillas, platos, vasos, cubiertos y agujas de tejer:

                  En mis manos, como una astilla cósmica, una sola aguja

                  Realiza los milagros más simples, sin salir de casa.”    

                                                                                   La casa por dentro, 1965

                  No sin nostalgia debo concluir, porque se me quedan muchos poemas que amo sin comentar, pero así es la página en las publicaciones: generosa y concisa. Dejo ante la ventana del lector este última confesión de Luz Machado:

                  Un gran dolor pule los huesos de la casa. / Sí. La casa entera sobre los hombros, / sobre la espalda, sobre la frente (…) / Es dolor de ser vivo, / de estar viva. / en la madrugada que recoge esta sed de cansancios” (…) (Ibidem). Alguien, alguna vez, puede identificarse con este sentir suyo, alguna vez también nos sentimos dolorosa, terriblemente vivos.

                Más, al otro día “Se siente abierta ya una nueva página / y todo puede acontecer aún”. (El libro de horas de Rilke, 1906)

Ensayo del libro Literatura y Vida 2011, de Carmen Cristina Wolf

Derechos reservados 

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Carmen Cristina Wolf

Correctora de estilo. Textos literarios y académicos Poeta, ensayista, editora. Directora ejecutiva del http://www.circulodescritores.org. Miembro Correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua.

Léeme a través de las redes. @carmencristinawolf en Instagram.

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Carmen Cristina Wolf, Las casas que me habitan

Alberto Hernández escribe sobre la poesía de Carmen Cristina Wolf

LA CASA EN LA MEMORIA

1.-

Una casa es también un ser que respira.

Se respira la casa y con ella los objetos que la hacen. Quien la construye a diario con palabras es la misma casa en la textura de su lenguaje, y es habitable por sus distintos silencios o desgarraduras.

Carmen Cristina Wolf, en su libro inédito Las casas que me habitan, habla de la casa como si ésta viviera dentro de ella. Y así es: la casa es memoria y paredes, risas y techo, tristeza y árbol en un patio, pero más allá de esos habitantes, la casa es un rito, una esencia que cambia con quienes la convierten en símbolo, en una metáfora del tiempo.

Es decir, la casa es la memoria.

Hay casas que permanecen. Casas que no mueren. Casas siempre plenas, abundantes en su habitación: se vive una casa y se revela como milagro.

Una casa, por muy perdurable que sea, muda de piel. La poesía hace posible que esa piel tenga la misma lozanía en la memoria. Capas de tiempos, el poema avizora la posibilidad de hacerla eterna en la genealogía, en la heredad.

Una casa es la gente que la habita. Pero también la casa se hace gente.

2.-

La mirada de una niña ve crecer la casa. Entonces el poema aparece, se despliega con sus diversos tonos. Una calle hace de testigo y se abren otras calles que no son nombradas, que se silencian detrás de las palabras.

“La ciudad era un lugar inmenso (…) mejor estar en casa bajo el árbol del patio// el vaivén del columpio y los juegos del perro/ la pelota de hule las muñecas”.

Esa mirada también crece, escribe la casa, el poema, se permutan. Son en tiempo.

Desde el afuera, desde el acento que se impone, cada lugar es un espacio donde habita el susurro, lo que habrá de ser el poema de la casa, la casa misma como ser vivo:

“las habitaciones lucen su juego de sombras”.

Los personajes que mueven cada objeto, que son los cimientos de la casa, trazan la memoria perdida, aunque la voz, también parte de ese juego de sombras, anuncia la distancia:

“A lo lejos la montaña/ lo imagina en aquella ciudad/ donde los días se vuelven interminables”.

Tutear la casa, hablarle: el poema dilata su eco, habla con su doble significado sensorial:

“habito tu silencio/ atravesable como el ojo del espejo”

3.-

¿Cuántas casas son posibles en una vida? ¿Cuántas vidas para habitar una casa?

Queda la memoria como ensueño, como figura de alguien que pasa, un duende, una voz de otro mundo, la abuela que farfulló una oración. Un pequeño altar, una silla, una repisa, el calor o el frío. La casa se deja habitar. O se hace abismo, equilibrio.

Quien ha crecido ve la casa más pequeña. Ya el hogar ha dejado de ser para ser memoria, compañía. Olores, colores, caricias o dicterios. La memoria incansable:

“En la habitación frente a la mesa/ una vieja silla de madera cruje”.

La que escribe se mira y dice: “El poema encontró su camino”.

Y así como las casas hacen la ciudad, la ciudad hace el país. Y lo verbaliza desde el dolor, desde la agonía de sus habitantes: la misma casa como desgarramiento, como soledad, como acoso:

“en mi país/ la libertad está asediada”.

¿Cuántas quedarán sin la voz de sus hábitos, sin el roce de los vestidos, sin las manos que la limpien? Las casas hablan solas. Dialogan entre ellas, las más de las veces. Cuando dejan de hacerlo caen. Se derrumban.

¿De qué se alimentan, qué las mantiene en pie?

Las palabras, un poema, una canción.

Por eso:

“El poema habita tu secreto”.

En este libro de Carmen Cristina Wolf están todos estos momentos. La casa del recuerdo, la casa del lenguaje, la casa del alma, todas ellas se contienen

en la poesía de la autora.

Una lectura que nos conduce a ser la casa que seguirá habitándonos.

Dos poemas de Las casas que me habitan:

“Pensar de nuevo al mundo

tomarlo por alguno de sus hilos

escribir en constancia

del asalto  de dudas y afanes

Algunos días acostumbro

acariciar los prados y dejarme

cortejar por la brisa

de interminables filas de palmeras

mientras miles de pies dejan su huella

en las caminerías de la playa”

   ******

“En la habitación frente a la mesa

la vieja silla de madera cruje

Soporta mi peso y las ausencias

la hoja en blanco y el silencio

Las horas se deslizan sin ruido

 el poema halló su lugar en la página”

Alberto Hernández. Síntesis biográfica. Nació en Calabozo, estado Guárico, el 25 de octubre de 1952.

Poeta, narrador y periodista. Egresado del Pedagógico de Maracay, realizó estudios de postgrado en la Universidad Simón Bolívar en Literatura Latinoamericana. Fundador de la revista literaria Umbra, es colaborador de revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Su obra literaria ha sido reconocida en importantes concursos nacionales. En el año 2000 recibió el Premio “Juan Beroes” por toda su obra literaria. Ha representado a su país en diferentes eventos literarios: Universidad de San Diego, California, Estados Unidos, y Universidad de Pamplona, Colombia. Encuentro para la presentación de una antología de su poesía, publicada en México, Cancún, por la Editorial Presagios.

Miembro del consejo editorial de la revista Poesía de la Universidad de Carabobo. Se desempeña como secretario de redacción del diario “El Periodiquito” de la ciudad de Maracay, estado Aragua. Ha publicado ensayos y textos poéticos en las revistas Turia de España (Aragón), números 81-82; en Il foglio volante de Italia, Nº 4, abril 2007; Piedra de molino, Arcos de la Frontera, España, primavera de 2007, entre otras. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al italiano y al árabe.

Obra publicada

La mofa del musgo. Umbra Editores, Maracay, 1980. pp. 60.

Amazonía. Talleres Gráficos del Centro de Capacitación Docente “El Mácaro”, Turmero, 1981. pp. 30.

Última instancia. Editorial Sobrevivientes asociados. Maracay, 1985. pp. 75. (Esta obra obtuvo mención honorífica en el Concurso Literario de la Secretaría de Cultura del Estado Aragua, 1985. Jurado: José Barroeta, Jorge Núnes e Igor Barreto).

Párpado de insolación. Ediciones del Ateneo de Calabozo, colección “Escampos”. Editorial Miranda, Villa de Cura, estado Aragua, 1989. pp. 100. Ilustrado por Antonio Cabesas. (Obtuvo mención honorífica en la II Bienal Literaria del Ateneo de Calabozo (1985-1987). Jurado: Luis Alberto Crespo, Elena Vera y José Barroeta).

Ojos de afuera. Fondo editorial IPASME, 1989. pp. 112. (Ganador del 1er. Premio del II Concurso Literario IPASME). Caracas, 1989.

Nortes. Editorial Sobrevivientes asociados. Maracay, 1991. pp. 103. (Mención de honor Primer Concurso Literario “Madre Perla”, 1992, Porlamar, estado Nueva Esparta. Jurado: José Lira Sosa, Elí Galindo y Luis Camilo Guevara).

Intentos y el exilio. Ediciones de la Casa de Asterión, Ediciones Mucuglifo. Dirección Sectorial de Literatura CONAC. Mérida, 1996. pp. 70. (Libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta Teatro Simón Bolívar de Juangriego. Jurado: Luis Alberto Crespo, Magaly Salazar y Earle Herrera). Prólogo: Luis Alberto Crespo.

Bestias de superficie. La liebre libre editores, Maracay 1998. pp. 40. (Premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y Diario “Antorcha” de la misma ciudad, 1992). Jurado: Elizabeth Schon, Santos López y Francisco Pérez Perdomo).

(Este libro fue traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour, Siria, Damasco, Editorial Daralmarsat, 2005)

Poética del desatino. Ediciones Estival. Colección El divino Narciso, Maracay 2001. (Libro de aforismos). Pp. 45.

En boca ajena. Antología poética 1980-2001. Ediciones Presagios-Serie Faisán, México, 2001. pp. 117. Prólogo: Efrén Barazarte.

Tierra de la que soyLatin American Writers Institute Eugenio María de Hostos Community College of CUNY (Universidad de Nueva York, 2002). Pp. 121. Prólogo: Manuel Cabesa.

Nortes/ Norths. Latin American Writers Institute Eugenio María Hostos Community College of CUNY (Universidad de Nueva York, 2002). Pp. 87. Traducción al inglés: Alexis Trujillo.

El poema de la ciudad. Editorial Blacamán (Villa de Cura), Estival (Maracay), La liebre libre (Maracay), Presagios (México) y Umbra (Maracay), 2003. pp. 181. Prólogo: Harry Almela.

El cielo cotidianoPoesía en tránsito. Editorial Mucuglifo, Mérida, Estado Mérida, 2008.

Puertas de Galina. Editorial Memorias de Altagracia. Caracas, 2010.

CUENTOS

Fragmentos de la misma memoria. Editorial Actum, Caracas, 1994. pp. 93.

Cortoletraje. Blacamán editores, Villa de Cura, Venezuela, 1999. pp. 54.

Virginidades y otros desafíosLatin American Writers Institute Eugenio María de Hostos Community College of CUNY (Universidad de Nueva York, 2000). Pp. 60.

ENSAYO LITERARIO: Notas a la liebre. La liebre libre editores, Maracay, 1999. pp. 140.

CRÓNICAS: Valles de Aragua, la comarca visible. Impresos Urbina, 1999, Maracay. Pp.254. Prólogo: Pedro Ruiz. Cambio de sombras. Editorial Sobrevivientes Asociados y Ateneo de Guardatinajas “Soñadores del río Tiznados”. Maracay, 2001. pp. 122. Prólogo de Elena Vera.

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Cata de Cuentos en la Librería Kalathos

El sábado 4 de mayo de 2019 de 11am a 1:30pm, asistiremos a una Cata de cuentos bajo la dirección del escritor Heberto Gamero Contín. Se dará lectura a algunos cuentos de destacados autores hispanoamericanos y con el concurso de los participantes, se analizará el argumento, los personajes y la estructura y características de los relatos.

Taller organizado por la Fundación Aprende a Escribir un Cuento (FAEC) y el Círculo de Escritores de Venezuela (@circuloescritoresvenezuela en Instagram)

Lugar: Librería Kalathos, Centro de Arte Los Galpones, Los Chorros

Entrada libre.

*Heberto Gamero Contín es un notable narrador y ha recibido importantes premios. Entre ellos, el Premio del Concurso de El Nacional por el cuento Los zapatos de mi hermano. Algunas de suspublicaciones son: Cuentos de pareja y otros relatos, Escritores, pintores y Músicos inmortales; Inventores, relatos biográficos y otros. El autor dicta talleres dirigidos a que los participantes aprendan a escribir cuentos.

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Atavíos. Segunda edición

Atavíos. Selección de la Segunda edición

Poemario de Carmen Cristina Wolf

 

ATAVÍO DEL AMANTE

No dejes caer la noche sin decírselo

La rosa se no avergüenza

De opacar la lucidez del alba

 

Mejor un instante de atrevido sonrojo

a mil versos de sensata palidez

LA CASA

¿Es ciego el giro de la casa

tan solitaria y huérfana?

 

Será que se detiene algunos días

sin darnos cuenta

se acicala con campos de espigas

y trae consuelo a dolores antiguos

 

La mecedora de la abuela levita suavemente

la persiana se mueve .-.-.-.-

en clave morse

se balancea el móvil de corales

Millones de mensajes cruzan el corredor

sin golpear los retratos

provenientes de  los siete confines

El aire se recrea con murmullos

salidos de laptops relucientes

El caserón de todos, no sabemos por qué

sonríe desde su pétrea hondura

 

le gusta cambiarse los vestidos

y lavarse la cara de pisadas maléficas

o besarse ella misma las memorias

Algunos días soleados acostumbro

acariciar los prados y dejarme

cobijar por la sombra

de las interminables filas de palmeras

mientras cientos de pies dejan huella impaciente

en los portales, apenas entran y ya van saliendo

para dejarse caer un día u otro

en su regazo interminable

Me acostumbré a vivir

un poco  en su morada

y por instantes en el infinito

 

&   &   &

ORIGEN

1       

Soy el sueño de aquél

en quien florecen siempre las palabras

Entre piedras que exudaban templanza,

caí millares de  veces en las playas de todos los océanos

 

Cuando aún no existía el cántaro ni el día,

se cumplió el ritual de la gota de luz en la penumbra

 

Sudé al calor de ríos de lava y al frío de las cavernas

confundida entre hipocampos y corales

enredada en  aletas de peces sin mirada

 

Las tortugas gigantes llevaban en sus casas

grabadas las señales del que sería mi cuerpo y el de todos

 

Había  un itinerario

en el centro del alma, era fácil sentirlo

casi imposible hallarlo persiguiendo las sombras

 

Era extravío seguro atarse a los deseos

 

2

En el tiempo de los minerales

su esencia buscaba las formas

aún no había tonalidades de selva

la semilla se dejaba ceñir por el océano

De allí vengo

 

  3

Sentí su cercanía

Había fulgor de aurora en su mirada

mis manos fueron refugio exacto de sus cabellos

Nombraba las cosas con sonidos graves

y conocí la risa

Su porte recordaba el vuelo del albatros

y el tornasol del tigre

Fuimos los dos unidos

 

Desde entonces innumerables veces a mi nacimiento

Algo en mí ser recuerda el esplendor

 

Hoy espero sus ojos de mineral profundo

&  &   &

PROMESA

Traje  conmigo algunas piedras de la ciudad perdida

y un puñado de versos sin destino

 

Respirar  lo imposible, no esperar noticias

recrearse en la experiencia de la sed

El oleaje aparenta una  conversación con las otras máscaras

Mejor no oír su voz, quebrantaría el inquieto sosiego del mar

Si los sueños dejaran de serlo se  perdería el gozo de la promesa

La espera, un eterno comienzo

Miré en celaje el vuelo de tus cabellos a través de la vidriera

Recé para que no fueras tú. Así nunca te poseería del todo

El  vuelo del alma no debe caer abatido en la piedra más honda.

El oficio, aguardar

en la ciudad que se abre al horizonte

 

&  &   &

 

AUSENCIA

Los minerales permanecían mudos

sus contornos buscaban las formas

– aún  no había tonos verdes

El germen  de conciencia

se dejaba ceñir por los océanos

Él se acercó,  tenía  atisbos de aurora en su mirada

mis manos fueron  el refugio exacto de sus cabello

un temblor de sangre abrasó mis entrañas

 

Desde entonces –cuando regreso a este mundo-

suelo sentir los pasos de su ausencia

 

&  &  &

MEMORIA

Él  nombraba las cosas con sonidos graves y conocí la risa

su porte recordaba el vuelo del albatros y el  tornasol del tigre

Íbamos los dos solos intensamente unidos

Desde entonces, asistí innumerables veces a nuestro nacimiento

Alguna vez regresa el esplendor

 

Espero que regrese su mirada de mineral profundo

 

&   &   &

 

INFANCIA

Me encuentro entre los niños que abandonaron pronto los patines

y  le fueron infieles a los cuentos por viajar en un tren de compromisos

Osar volver a ser

un corazón de pequeño latido

pasear de nuevo en el camión de los bomberos

Eso haré, si es posible

dibujaré un caballo estremecido de praderas

pintaré líneas de tiza en el garaje

para advertir al auto que detenga sus ruedas

Es el espacio de los pies desnudos

con cientos de caminos y tréboles insensatos

 

&   &   &

VIGAS FUERTES DE CARMEN CRISTINA WOLF

Sobre su poemario Atavíos

Alfredo PéreAlencart

Universidad de Salamanca

Oigo una voz necesariamente enclaustrada rompiendo complicadas geografías, no sin antes advertir: “No abandones tu rincón secreto / sin tender el hilo que te llevará de vuelta”. Es, me percato, la poeta Carmen Cristina Wolf, erigiendo un orbe nuevo para que sus invocaciones se posen sobre el oro molido del recuerdo, cierto, pero también dentro de la certeza de los sueños: “Eres el sueño de aquel / en quien florecen siempre las palabras”, como tan bellamente anota en otro de los diecisiete cánticos acopiados lentamente, cuales frutos de su inabarcable vida interior, porque son muchas las vidas que salen por las ventanas de su espíritu; es más, algunas todavía no han nacido en esa casa cómplice del Tiempo: “Me acostumbré a vivir / con un pie en su morada // y otro en el infinito”.

Ella, que nunca abandona a sus amigos (confesión de antaño y de hoy, cual refugio), teje las sílabas de de este Vértigo hondo de presencia,  con la alquimia del milagro de vivir y las brasas ardientes del amor-amante: “No dejes caer la noche sin decírselo. / La rosa no se avergüenza de velar / en lucidez al alba”.

Confluyen ausencias, desolaciones, promesas, años de niñez, manos, viajes, esperanzas… Los textos se desbordan y se contienen, siempre en espera de un corazón que los sienta y los adopte. El mío lo torna su alimento y publicita la afirmación lírica-aforística de Carmen Cristina Wolf.

Celebro este alumbramiento múltiple. Celébrenlo conmigo, repitiendo al menos un par de versos: “La espera, un eterno comienzo / …El oficio, aguardar / en la ciudad que se abre al horizonte”.

Alfredo Pérez Alencart

Octubre y en Tejares

 

*Síntesis biográfica de Carmen Cristina Wolf

Poeta, ensayista y editora nacida en Caracas, Venezuela. Abogado con  Estudios en Literatura Hispanoamericana. Miembro Correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua por el Estado Miranda,

Obra publicada:   En poesía: Canto al Hombre, Cármina editores 1997. Canto al Amor Divino, Cármina Editores 1998; Escribe un poema para mí, Círculo de Escritores de Venezuela 2001; Prisión Abierta, Al Tanto 2002, Colección Las iniciales del tiempo; Atavíos, Editorial El Pez Soluble 2007; Huésped del Amanecer, poemas, Ediciones Universidad Nacional Abierta 2008. La llama incesante, 4a  edición del Instituto de Estudios Iberoamericanos de Salamanca en co-edición con la Editorial Diosa Blanca; Retorno a la Vida, Ensayo, Cármina Editores;  Poesía Femenina y violencia, ponencia publicada en Antología 8º Encuentro Internacional de Escritoras 2008; Acontecer fecundo: Estudio sobre la obra de Luz Machado, publicado por la Asociación de Escritores de Mérida 2008; Aproximación a la obra de Rafael Cadenas, publicado por ConcienciActiva 21.

En dos oportunidades ha presidido el Círculo de Escritores de Venezuela. Obtuvo la Medalla Internacional de Poesía Vicente Gerbasi en el 2013. y el Premio al Concurso de Cuentos 2005 de la Librería Mediática. Finalista en el Concurso de la Sociedad de Arte y Literatura con el libro El huésped insomne.  Su obra aparece en Antología de Poetas Venezolanos de José Antonio Escalona, Universidad de Los Andes 2002.. Quiénes escriben en Venezuela (Conac 2004); El Hilo de la Voz  2004; Antología del Círculo de Escritores de Venezuela 2005; Biblioteca de Venezuela Analítica; Mujeres Venezolanas ante la Crítica de la Asociación de Escritores de Mérida 2008; Antología Octavo Encuentro Internacional de Escritoras, de la Asociación de Escritores de Mérida, 2008; Antología de Versos de Poetisas Venezolanas Editorial Diosa Blanca 2006; Travesías del alma, 12 mujeres con Teresa de Ávila, publicado por Verónica Amat en España 2014.

Colaboró con el periódico de la cultura PublicARTE, Una muestra de su poesía aparece en el libro La Mujer Rota (Primer Foro Internacional de Poesía);  Literalia Editores México 2008;  y en las Revistas Circunvalación del Sur, Conciencia Activa 21, Ateneo de Los Teques y otras.

Ha escrito numerosos ensayos, publicados en  diarios y revistas nacionales e internacionales. Sobre su obra han escrito: Helena Sassone, Alfredo Pérez Alencart, Alejandro Lasser, María Isabel Novillo, Miguel García Mackle, Edgar Vidaurre, Lidia Salas, Alberto Hernández,  Alejo Urdaneta, Eduardo Casanova, Enrique Viloria, Pedro Pablo Paredes, Milagro Haack  y Lubio Cardozo. Es Directora de Cármina Editores y actualmente es Directora  del Círculo de Escritores de Venezuela

 

 

 

 

 

 

 

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Atavíos. Selección de poemas

Autora: Carmen Cristina Wolf

Segunda edición. Derechos reservados

 

ATAVÍO DEL AMANTE

No dejes caer la noche sin decírselo

La rosa se no avergüenza

De opacar la lucidez del alba

 

Mejor un instante de atrevido sonrojo

a mil versos de sensata palidez

 

LA CASA

¿Es ciego el giro de la casa

tan solitaria y huérfana?

 

Será que se detiene algunos días

sin darnos cuenta

se acicala con campos de espigas

y trae consuelo a dolores antiguos

 

La mecedora de la abuela levita suavemente

la persiana se mueve

.-.-.-.-

en clave morse

 

se balancea el móvil de corales

Millones de mensajes cruzan el corredor

sin golpear los retratos

provenientes de  los siete confines

 

El aire se recrea con murmullos

salidos de laptops relucientes

 

El caserón de todos, no sabemos por qué

sonríe desde su pétrea hondura

 

le gusta cambiarse los vestidos

y lavarse la cara de pisadas maléficas

o besarse ella misma las memorias

 

Algunos días soleados acostumbro

acariciar los prados y dejarme

cobijar por la sombra

 

de las interminables filas de palmeras

mientras cientos de pies dejan huella impaciente

en los portales, apenas entran y ya van saliendo

para dejarse caer un día u otro

en su regazo interminable

 

Me acostumbré a vivir

un poco  en su morada

y por instantes en el infinito

&   &   &

ORIGEN

1       

Soy el sueño de aquél

en quien florecen siempre las palabras

 

Entre piedras que exudaban templanza,

caí millares de  veces en las playas de todos los océanos

 

Cuando aún no existía el cántaro ni el día,

se cumplió el ritual de la gota de luz en la penumbra

 

Sudé al calor de ríos de lava y al frío de las cavernas

confundida entre hipocampos y corales

enredada en  aletas de peces sin mirada

 

Las tortugas gigantes llevaban en sus casas

grabadas las señales del que sería mi cuerpo y el de todos

 

Había  un itinerario

en el centro del alma, era fácil sentirlo

casi imposible hallarlo persiguiendo las sombras

Era extravío seguro atarse a los deseos

 

2

En el tiempo de los minerales

su esencia buscaba las formas

aún no había tonalidades de selva

la semilla se dejaba ceñir por el océano

De allí vengo

 

3

Sentí su cercanía

Había fulgor de aurora en su mirada

mis manos fueron refugio exacto de sus cabellos

Nombraba las cosas con sonidos graves

y conocí la risa

Su porte recordaba el vuelo del albatros

y el tornasol del tigre

Fuimos los dos unidos

 

Desde entonces innumerables veces a mi nacimiento

Algo en mí ser recuerda el esplendor

 

Hoy espero sus ojos de mineral profundo

&  &   &

PROMESA

Traje  conmigo algunas piedras de la ciudad perdida

y un puñado de versos sin destino

 

Respirar  lo imposible, no esperar noticias

recrearse en la experiencia de la sed

El oleaje aparenta una  conversación con las otras máscaras

 

Mejor no oír su voz, quebrantaría el inquieto sosiego del mar

Si los sueños dejaran de serlo se  perdería el gozo de la promesa

La espera, un eterno comienzo

Miré en celaje el vuelo de tus cabellos a través de la vidriera

Recé para que no fueras tú. Así nunca te poseería del todo

El  vuelo del alma no debe caer abatido en la piedra más honda.

El oficio, aguardar

en la ciudad que se abre al horizonte

 

&  &   &

AUSENCIA

Los minerales permanecían mudos

sus contornos buscaban las formas

 

_aún  no había tonos verdes

El germen  de conciencia

se dejaba ceñir por los océanos

 

Él se acercó,  tenía  atisbos de aurora en su mirada

mis manos fueron  el refugio exacto de sus cabello

un temblor de sangre abrasó mis entrañas

 

Desde entonces –cuando regreso a este mundo-

suelo sentir los pasos de su ausencia

 

&  &  &

MEMORIA

 

Él  nombraba las cosas con sonidos graves y conocí la risa

su porte recordaba el vuelo del albatros y el  tornasol del tigre

Íbamos los dos solos intensamente unidos

Desde entonces, asistí innumerables veces a nuestro nacimiento

Alguna vez regresa el esplendor

 

Espero que regrese su mirada de mineral profundo

&   &   &

 

INFANCIA

Me encuentro entre los niños que abandonaron pronto los patines

y  le fueron infieles a los cuentos por viajar en un tren de compromisos

Osar volver a ser

un corazón de pequeño latido

pasear de nuevo en el camión de los bomberos

Eso haré, si es posible

dibujaré un caballo estremecido de praderas

pintaré líneas de tiza en el garaje

para advertir al auto que detenga sus ruedas

 

Es el espacio de los pies desnudos

con cientos de caminos y tréboles insensatos

&   &   &

 

 

 

 Epílogo

VIGAS FUERTES DE CARMEN CRISTINA WOLF

Alfredo PéreAlencart

Universidad de Salamanca

Oigo una voz necesariamente enclaustrada rompiendo complicadas geografías, no sin antes advertir: “No abandones tu rincón secreto / sin tender el hilo que te llevará de vuelta”. Es, me percato, la poeta Carmen Crietina Wolf., erigiendo un orbe nuevo para que sus invocaciones se posen sobre el oro molido del recuerdo, cierto, pero también dentro de la certeza de los sueños: “Eres el sueño de aquel / en quien florecen siempre las palabras”, como tan bellamente anota en otro de los diecisiete cánticos acopiados lentamente, cuales frutos de su inabarcable vida interior, porque son muchas las vidas que salen por las ventanas de su espíritu; es más, algunas todavía no han nacido en esa casa cómplice del Tiempo: “Me acostumbré a vivir / con un pie en su morada // y otro en el infinito”.

Ella, que nunca abandona a sus amigos (confesión de antaño y de hoy, cual refugio), teje las sílabas de de este Vértigo hondo de presencia,  con la alquimia del milagro de vivir y las brasas ardientes del amor-amante: “No dejes caer la noche sin decírselo. / La rosa no se avergüenza de velar / en lucidez al alba”.

Confluyen ausencias, desolaciones, promesas, años de niñez, manos, viajes, esperanzas… Los textos se desbordan y se contienen, siempre en espera de un corazón que los sienta y los adopte. El mío lo torna su alimento y publicita la afirmación lírica-aforística de Carmen Cristina Wolf.

Celebro este alumbramiento múltiple. Celébrenlo conmigo, repitiendo al menos un par de versos: “La espera, un eterno comienzo / …El oficio, aguardar / en la ciudad que se abre al horizonte”.

Alfredo Pérez Alencart

Octubre y en Tejares

 

Síntesis biográfica de Carmen Cristina Wolf

Poeta, ensayista, editora y correctora de estilo, nacida en Caracas, Venezuela. Abogado con  Estudios Superiores en Literatura Hispanoamericana. Obra publicada:   En poesía: Canto al Hombre, Cármina editores 1997. Canto al Amor Divino, Cármina Editores 1998; Escribe un poema para mí, Círculo de Escritores de Venezuela 2001; Prisión Abierta, Al Tanto 2002, Colección Las iniciales del tiempo; Atavíos, Editorial El Pez Soluble 2007; Huésped del Amanecer, poemas, Ediciones Universidad Nacional Abierta 2008. La llama incesante, 4ª edición del Instituto de Estudios Iberoamericanos de Salamanca y Editorial Diosa Blanca; Retorno a la Vida, Ensayo, Cármina Editores;  Vida y escritura Primera edición en Amazon.   Poesía Femenina y violencia, ponencia publicada en Antología 8º Encuentro Internacional de Escritoras 2008; Acontecer fecundo: Estudio sobre la obra de Luz Machado, publicado por la Asociación de Escritores de Mérida 2008; Aproximación a la obra de Rafael Cadenas, publicado por ConcienciActiva 21.

En dos oportunidades ha presidido el Círculo de Escritores de Venezuela. Obtuvo la Medalla Internacional de Poesía Vicente Gerbasi en el 2013. y el Premio al Concurso de Cuentos 2005 de la Librería Mediática. Finalista en el Concurso de la Sociedad de Arte y Literatura con el libro El huésped insomne.  Su obra aparece en Antología de Poetas Venezolanos de José Antonio Escalona, Universidad de Los Andes 2002.. Quiénes escriben en Venezuela (Conac 2004); El Hilo de la Voz  2004; Antología del Círculo de Escritores de Venezuela 2005; Biblioteca de Venezuela Analítica; Mujeres Venezolanas ante la Crítica de la Asociación de Escritores de Mérida 2008; Antología Octavo Encuentro Internacional de Escritoras, de la Asociación de Escritores de Mérida, 2008; Antología de Versos de Poetisas Venezolanas Editorial Diosa Blanca 2006; Travesías del alma, 12 mujeres con Teresa de Ávila, publicado por Verónica Amat en España 2014.

Colaboró con el periódico de la cultura PublicARTE, Una muestra de su poesía aparece en el libro La Mujer Rota (Primer Foro Internacional de Poesía);  Literalia Editores México 2008;  y en las Revistas Circunvalación del Sur, Conciencia Activa 21, Ateneo de Los Teques y otras.

Ha escrito numerosos ensayos, publicados en  diarios y revistas nacionales e internacionales. Sobre su obra han escrito: Helena Sassone, Alfredo Pérez Alencart, Alejandro Lasser, María Isabel Novillo, Miguel García Mackle, Edgar Vidaurre, Lidia Salas, Alejo Urdaneta, Eduardo Casanova, Enrique Viloria, Pedro Pablo Paredes, Milagro Haack  y Lubio Cardozo. Es Directora de Cármina Editores y actualmente es Directora  del Círculo de Escritores de Venezuela

 

https://carmencristinawolf.wordpress.com

 

 

 

 

 

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La vocación de nombrar

Por Carmen Cristina Wolf

Infancia significa confiar. Los niños confían en el mundo que los rodea. Creen en lo que les decimos. Y si no les ha sucedido algún hecho lamentable que les genere temor, los niños no sienten miedo. Pero el tiempo pasa por nosotros y sobrevienen los temores, las dudas. A unos kilómetros de distancia nos aguarda el desgaste, la vejez y la muerte. El mundo es contradictorio y las personas también.

Somos justos a veces, otras veces somos injustos. Somos generosos y egoístas. Llevados por corrientes encontradas, a través de un río entre luces y sombras que no elegimos. Ello produce un desasosiego y quisiéramos navegar siempre por el lado luminoso de las aguas.

Se puede abordar la existencia de diversas formas, tantas como personas hay en este mundo. Pero en esencia, podría decirse que una manera es el descreimiento de todo, la amargura, el desaliento absoluto. Nos convertimos así en seres quejumbrosos, perdemos la capacidad de admirar el misterio que es la Vida.

 

La otra opción consiste en plantarse en este mundo con asombro y admiración, amarlo, imaginarlo diferente, buscar aquello que ES en nosotros, interrogar al Ser que sostiene todo cuanto existe. Mi vocación de poeta me llama a acudir entonces a la Poesía como una visión del mundo y un lenguaje que lo transforma. La poesía es un cordel lanzado al caminante para que se siente un rato con el poeta a sentir, imaginar, dialogar.

 

El lenguaje es el don más grande que se le ha dado al ser humano. La poesía es perfectamente inútil, no tiene precio en el mercado, no puede cambiarse por monedas ni venderse en la bolsa de valores.  La poesía es un encuentro con el ser más íntimo, es un puente tendido al otro, una invitación al diálogo y a la comunión.

 

Nombrar significa en un primer momento, intentar la representación de  las cosas con exactitud. En un comienzo, las palabras tuvieron la cualidad  de recrear los objetos con verdadera eficacia. La palabra ha sido la primera idea de la cosa nombrada. Por tanto, la palabra asume una condición de sagrada.

La vida de los pueblos y su evolución se refleja y revela en el lenguaje. Aquello que no puede ser nombrado es como si no existiera. Por ello los hombres que han alcanzado cierto grado de sabiduría le dan tanta importancia al lenguaje. Octavio Paz en su libro El arco y la lira reseña que en el Libro XIII de los Anales, le preguntaron a Confucio: Si el Duque de Wei te llamase para administrar su país, ¿cuál sería tu primera medida? El Maestro dijo:La reforma del lenguaje. No sabemos donde empieza el mal, si en las palabras o en las cosas, pero cuando las palabras se corrompen y los significados se vuelven inciertos, el sentido de nuestros actos y de nuestras obras también es inseguro”.

 

Imaginemos que los vocablos libertad, verdad, justicia, paz, valores sobre los cuales se asienta nuestra existencia, cambiasen sustancialmente de significado, bien sea por un desgaste en su significación, por el mal uso que se haga de ellos, bien sea porque una ideología pretenda alterar su esencia para lograr sus propios fines. Los fundamentos de la sociedad se ven fracturados en lo más profundo.

Verbigracia, la palabra amor en algunas épocas se agota. Un gobernante que constantemente dice “amar” a su pueblo, y su conducta avergüenza a los gobernados, por estar reñida con la ética y el bien común, producirá en las personas  desconfianza e indiferencia. La palabra amor irá siendo cada vez menos utilizada y perderá su real significación. El término igualdad ha sido invocado como bandera por algunas ideologías. Es una aberración pretender que todos los seres humanos seamos iguales. Seríamos copias al carbón unos de otros y perderíamos lo más valioso y sagrado, aquello que es esencial a la naturaleza humana: la libertad y la diversidad. Otra cosa muy importante es la igualdad de derechos y deberes, la igualdad de todos los hombres en el respeto a la dignidad. Esto es fundamental. No se puede aceptar el sacrificio de la libertad para lograr la igualdad. Esto es monstruoso, pues quebranta la esencia del ser humano: el hombre es, en esencia, libertad.

 

El lenguaje nos acompaña dentro y fuera de nosotros como el aire. Sin él la vida humana deja de serlo. Lo primero que hacen los regímenes autocráticos, es distorsionar el sentido y el significado de las palabras, para someter la voluntad de los ciudadanos Este es el mayor peligro y la peor violencia que se puede ejercer: someter el libre albedrío.

 

                                  

Un pueblo sin conciencia de la lengua termina repitiendo los slogans de los embaucadores, es decir, muere como pueblo”.

Rafael Cadenas

Difusión de la literatura venezolana

 

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Vigas fuertes en la poesía de Carmen Cristina Wolf

Por Alfredo Pérez Alencart Universidad de Salamanca Oigo a una voz necesariamente enclaustrada rompiendo complicadas geografías, no sin antes advertir: “No abandones tu rincón secreto / sin tender el hilo que te llevará de vuelta”. Es, me percato, la poeta C. C. W., erigiendo un orbe nuevo para que sus invocaciones se posen sobre […]

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Vigas fuertes en la poesía de Carmen Cristina Wolf

carmen-cristina-wolf-2008

Por Alfredo Pérez Alencart

 

Universidad de Salamanca

Oigo a una voz necesariamente enclaustrada rompiendo complicadas geografías, no sin antes advertir:No abandones tu rincón secreto / sin tender el hilo que te llevará de vuelta. Es, me percato, la poeta C. C. W., erigiendo un orbe nuevo para que sus invocaciones se posen sobre el oro molido del recuerdo, cierto, pero también dentro de la certeza de los sueños: Eres el sueño de aquel / en quien florecen siempre las palabras, como tan bellamente anota en otro de los diecisiete cánticos acopiados lentamente, cuales frutos de su inabarcable vida interior, porque son muchas las vidas que salen por las ventanas de su Espíritu; es más, algunas todavía no han nacido en esa casa cómplice del Tiempo: Me acostumbré a vivir / con un pie en su morada // y otro en el infinito.

Ella, que nunca abandona a sus amigos (confesión de antaño y de hoy, cual refugio), teje las sílabas de de este Vértigo hondo de presencia, con la alquimia del milagro de vivir y las brasas ardientes del amor-amante: No dejes caer la noche sin decírselo. / La rosa no se avergüenza de velar / en lucidez al alba.

Confluyen ausencias, desolaciones, promesas, años de niñez, manos, viajes, esperanzasLos textos se desbordan y se contienen, siempre en espera de un corazón que los sienta y los adopte. El mío lo torna su alimento y publicita la afirmación lírica-aforística de Carmen Cristina Wolf.

Celebro este alumbramiento múltiple. Celébrenlo conmigo, repitiendo al menos un par de versos: La espera, un eterno comienzo /El oficio, aguardar / en la ciudad que se abre al horizonte.

Octubre y en Tejares (2010)

Alfredo Pérez Alencart

Universidad de Salamanca

S

Selección del Libro: Atavíos

1 LA CASA Carmen Cristina Wolf

¿Es ciego el giro de la casa

tan solitaria y huérfana?

Será que se detiene algunos días

sin darnos cuenta

se acicala con campos de espigas

y trae consuelo a dolores antiguos

La mecedora de la abuela levita suavemente

la persiana se mueve

.-.-.-.-

en clave morse

se balancea el móvil de corales

Millones de mensajes cruzan el corredor

sin golpear los retratos

provenientes de los siete confines

El aire se recrea con murmullos

salidos de laptops relucientes

El caserón de todos, no sabemos por qué

sonríe desde su pétrea hondura

le gusta cambiarse los vestidos

y lavarse la cara de pisadas maléficas

o besarse ella misma las memorias

Algunos días soleados acostumbro

acariciar los prados y dejarme

cobijar por la sombra

de las interminables filas de palmeras

mientras cientos de pies dejan huella impaciente

en los portales, apenas entran y ya van saliendo

para dejarse caer un día u otro

en su regazo interminable

Me acostumbré a vivir

un poco en su morada

y por instantes en el infinito

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2 ORIGEN Carmen Cristina Wolf

Eres el sueño de aquél

en quien florecen siempre las palabras

Entre piedras que exudaban templanza,

caíste millares de veces en las playas de todos los océanos

Cuando aún no existía el cántaro ni el día,

se cumplió el ritual de la gota de luz en la penumbra

Sudaste al calor de ríos de lava y al frío de las cavernas

confundida entre hipocampos y corales

enredada en celacantos sin mirada

Las tortugas gigantes llevaban en sus casas

grabadas las señales del que sería mi cuerpo y el de todos

Había un itinerario

en el centro del alma, era fácil sentirlo

casi imposible hallarlo persiguiendo las sombras

Era extravío seguro atarse a los deseos

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3 PROMESA Carmen Cristina Wolf

Traje conmigo algunas piedras de la ciudad perdida

y un puñado de versos sin destino

Respirar lo imposible, no esperar noticias

recrearse en la experiencia de la sed

El oleaje aparenta una conversación con las otras máscaras

Mejor no oír su voz, quebrantaría el inquieto sosiego del mar

Si los sueños dejaran de serlo se perdería el gozo de la promesa

La espera, un eterno comienzo

Miré en celaje el vuelo de tus cabellos a través de la vidriera

Recé para que no fueras tú. Así nunca te poseería del todo

El vuelo del alma no debe caer abatido en la piedra más honda.

El oficio, aguardar

en la ciudad que se abre al horizonte

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4 AUSENCIA Carmen Cristina Wolf

Los minerales permanecían mudos

sus contornos buscaban las formas

– aún no había tonos verdes

El germen de conciencia

se dejaba ceñir por los océanos

Él se acercó, tenía atisbos de aurora en su mirada

mis manos fueron el refugio exacto de sus cabello

un temblor de sangre abrasó mis entrañas

Desde entonces –cuando regreso a este mundo-

suelo sentir los pasos de su ausencia

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5 MEMORIA Carmen Cristina Wolf

Él nombraba las cosas con sonidos graves y conocí la risa

su porte recordaba el vuelo del albatros y el tornasol del tigre

Íbamos los dos solos intensamente unidos

Desde entonces, asistí innumerables veces a nuestro nacimiento

Alguna vez regresa el esplendor

Espero que regrese su mirada de mineral profundo

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6 INFANCIA Carmen Cristina Wolf

Me encuentro entre los niños que abandonaron pronto los patines

y le fueron infieles a los cuentos por viajar en un tren de compromisos

Osar volver a ser

un corazón de pequeño latido

pasear de nuevo en el camión de los bomberos

Eso haré, si es posible

dibujaré un caballo estremecido de praderas

pintaré líneas de tiza en el garaje

para advertir al auto que detenga sus ruedas

Es el espacio de los pies desnudos

con cientos de caminos y tréboles insensatos

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7 AMANTE Carmen Cristina Wolf

No dejes caer la noche sin decírselo

La rosa no se avergüenza de velar

en lucidez al alba

Tu cuerpo suele ser la casa

soñada en los días del verano

y aún callas, tontuelo!

Mejor un instante de atrevido sonrojo

a mil versos de sensata palidez

*Selección de poemas de Carmen Cristina wolf, escritora venezolana

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Concepción platónica del alma y su relación con el pensamiento oriental

Libro antiguo y vela 1

Por Ernesto Marrero

En su apasionante y trascendente obra literaria el Fedón, Platón nos narra la conversación que sostuvo Sócrates en la prisión con sus discípulos los días que precedieron a su ejecución, acerca de la inmortalidad del alma y el significado de la vida para un filósofo.

En el presente relato resulta difícil distinguir cuando es Platón quien está hablando o si es realmente Sócrates, pero para el presente artículo trataremos de analizarlo como el aporte platónico hacia una nueva concepción del alma. A la vez mostraremos la correlación que existe, en muchos casos, con la filosofía oriental.

La idea de que existe una psique (psyché), o alma, era apreciada dentro de la antigua cultura griega como un Principio Vital; es decir, una especie de potencia o capacidad que da vida a los seres, la cual terminaría desvaneciéndose finalmente en el Hades como una tenue sombra que se desdibuja en la lejanía. Pero Platón le da una concepción distinta a ésta. Indica que es inmortal, transmigra de unos cuerpos a otros; es decir, que incorpora el principio de la reencarnación y es el verdadero aposento en que irradia la fuente del conocimiento. Esta idea pudiera provenir de fuentes pitagóricas que, a su vez, pudo tener influencia del Orfismo aunque también se debe resaltar que en los países orientales ya se manejaban estos conceptos con naturalidad. El famoso libro de los yoghis El Bhagavad Guita, dice al respecto:

El espíritu nunca nace y nunca muere: es eterno. Nunca ha nacido, está más allá del tiempo; del que ha pasado y del que ha de venir. No muere cuando el cuerpo muere1[1].

Y más adelante nos advierte: Al igual que un hombre se quita un vestido viejo y se pone otro nuevo, el Espíritu abandona su cuerpo mortal para tomar otro nuevo2[2].

Esta argumentación resulta de interés para un estudio filosófico teórico, pero en el caso de Sócrates llama la atención otro factor importante para estudiar y es la forma de llevar a la práctica lo que en vida predicaba. Dicho ejemplo lo sugirió también Confucio en una oportunidad: El más elevado tipo de hombre es el que obra antes de hablar y práctica lo que profesa. Sócrates comienza a destacar que el verdadero filósofo debe practicar lo que enseña, actuar de acuerdo con la virtud y además afrontar a la muerte con valentía, ya que a este tipo de individuo les esperaría una vida mejor junto a los dioses el día de su partida del mundo material. Así le comunicó a sus amigos Simmias y Cebes (principales interlocutores del Fedón):

[…]De modo que por eso no me irrito en tal manera, sino que estoy bien esperanzado de que hay algo para los muertos y que es, como se dice desde antiguo, mucho mejor para los buenos que para los malos3[3].

Y luego le dijo a Simmias: […]Me resulta lógico que un hombre que de verdad ha dedicado su vida a la filosofía, en trance de morir, tenga valor y esté bien esperanzado de que allá va a obtener los mayores bienes, una vez que muera4[4].

En el Fedón se logra alcanzar una separación radical entre cuerpo y alma. Se le da una imagen al cuerpo de cárcel y, posterior a la muerte, el alma quedará liberada de estas ataduras que no dejan que podamos percibir la realidad de las cosas, ya que los sentidos nos causan un estorbo constante y no permiten que el alma pueda concebir totalmente la verdad. Sobre este punto resulta importante comparar lo que dice El Bhagavad Guita: La impetuosa voluptuosidad de los sentidos arrastra la mente hacia las cosas externas, perturbando así a los hombres sabios, buscadores de la perfección5[5].

El aprisionamiento del alma, explica Sócrates, se debe al deseo, de tal modo que el propio encadenado puede ser colaborador de su estar aprisionado. Los antiguos Upanishads también nos explican que la mente impura está determinada por los deseos, en cambio la pura carece de ellos. El Baghavad Guita nos indica también: Cuando un hombre se libera de todos los deseos que anidaban en su corazón, y por la gracia de Dios encuentra la dicha divina, entonces su alma descansa en paz6[6]. Mircea Eliade lo explica claramente en su libro Yoga, Inmortalidad y Libertad: Los deseos no son eternos; luego, no pertenecen al espíritu. El espíritu es eternamente libre7[7]. El budismo también nos trasmite esta idea: El dolor es inherente a la ek-sistencia, esto es, al deseo de ser, a la sed en cualquiera de sus formas8[8]. Para el pensamiento budista, el deseo es el origen de dukkha (el sufrimiento).

En el Fedro, Platón nos habla, a través de Sócrates, sobre la inmortalidad y cómo el alma puede parecerse a un auriga que maneja dos caballos, uno bueno y hermoso y el otro todo lo contrario. No así el de los dioses que posee aurigas buenos y de buena casta9[9]. En los Upanishads, en su Tercer Valli, también nos hablan de la imagen del auriga y los caballos, de la siguiente manera:

3.Conoce el Ser que se sienta en el carro: Su cuerpo es el carro, el intelecto el auriga y la mente las riendas.

4. Los sentidos son los caballos y los objetos de los sentidos los caminos que aquellos toman. Cuando aquel (el Ser Supremo) está en perfecta unión con el cuerpo, los sentidos y la mente, los sabios llaman a ese estado la dicha suprema.”10[10]

Platón utiliza el argumento de compensación de los contrarios que se basa en una antigua concepción griega, incluso anterior al mismo Heráclito, quien le otorgó una visión dialéctica, en la que la tensión entre los elementos opuestos se unifica a niveles superiores11[11]. Según ésta, los contrarios proceden unos de otros; para que haya vida tiene que existir muerte y para que haya muerte tiene que haber vida, lo mismo se expone con el sueño y la vigilia. Entonces los vivos proceden de los muertos, de la misma forma que éstos proceden de aquéllos.

[…] Por ejemplo la belleza es lo contrario a la fealdad y lo justo de lo injusto, y a otras innumerables les sucede lo mismo. Examinemos, pues, lo siguiente: si necesariamente todos los seres que tienen un contrario no se originan nunca de ningún otro lugar sino de su mismo contrario, por ejemplo, cuando se origina algo mayor, ¿es necesario, sin duda, que nazca de algo que era antes menor y luego se hace mayor?12[12]

Aquí es interesante señalar que una concepción similar se venía manejando en la China con el Yin Yang, que fue popularizado en el Taoismo con Lao Tsé, y también manejado en el Confucianismo; aquí el universo es un producto que emerge de la unidad primordial, y todo cuanto está en él contiene a la polaridad como dinámica esencial de su existencia: positivo y negativo, oscuro y luminoso, femenino y masculino.

La postura platónica referente a la reminiscencia nos conlleva a pensar que hemos tenido que aprender en un tiempo anterior, o en una vida precedente, aquello de lo que nos recordamos ahora. Antes de nacer, el alma conoció la Igualdad, la Belleza, la Justicia, la Bondad y todo lo que le resta a nuestra existencia. Y partiendo de que existen las Ideas y que el conocimiento es recuerdo de éstas, entonces nuestras almas existían ya antes de tener forma humana y tenían la capacidad de pensar.

En cuanto a la percepción alma-cuerpo se observa una postura dualista, Platón hace una clara diferenciación entre la entidad espiritual y la envoltura carnal: lo material, correspondiente al cuerpo, es mortal, sensible, compuesto, soluble y nunca inmutable; y lo inmaterial, que corresponde al alma, posee una naturaleza muy semejante a lo divino, inmortal, inteligible, simple, indisoluble y siempre invariable. Por lo tanto, se trata de una concepción dicotómica, entre el alma y el cuerpo que se hallan vinculados temporalmente.

También se percibe un trasfondo ético y moral en el que el desarrollo de la virtud en el individuo le llevará a un nivel de vida superior o inferior en el más allá. El alma de los hombres virtuosos, después de desencarnar, se dirigirá a un lugar divino, inmortal y lleno de sabiduría donde vivirá feliz y libre de todo error, lejos de ignorancias y terrores. Aquí Platón pudiera estar hablando de los Campos Elíseos, el lugar paradisíaco del Hades. Pero si no se aleja del cuerpo, manchado e impuro, y se aferra únicamente a los goces materiales, a la comida, la bebida y los placeres del amor, no tendrá la misma suerte y viajaría a los lugares más oscuros del Inframundo. Algunos llegarían hasta el Tártaro, una mazmorra de sufrimientos donde se experimentarían las más crueles experiencias.

Se puede percibir cómo la concepción platónica del alma contiene una profunda influencia de los Pitagóricos, quienes a su vez manejaban conceptos provenientes del Orfismo, un movimiento o corriente religiosa relacionada con Orfeo, el maestro de los encantos, y que en la antigua Grecia fue considerada una especie de secta, y colocaron así en tela de juicio a la religión imperante de los griegos. Dicha corriente concebía un cuerpo con un alma indestructible que sobrevivía al proceso de la muerte y recibía premios o castigos, según su comportamiento en vida; por esta razón el iniciado tenía la obligación de mantenerse puro para su salvación. El cuerpo era considerado simplemente una vestimenta, una prisión o incluso una tumba para el alma. Los seguidores de Orfeo tomaban el viaje que él realizó al Hades en búsqueda de su amada Eurídice y el posterior desmembramiento del que fue víctima por las Ménades, adoradoras del dios Dionisio, como una simbología del camino iniciático del alma hacia la liberación de la pesada materia que los recubría.

Pero de Pitágoras se tienen muchas teorías acerca del origen de sus conocimientos; es probable que haya realizado viajes a Egipto, Babilonia y la India, donde había entrado en contacto con los conocimientos matemáticos, religiones y costumbres de esas regiones, lo cual llevaría a fortalecer su doctrina y, desde luego, a su escuela. Existen evidencias de que en otras culturas también se conocía el teorema matemático de Pitágoras; por ejemplo, los hindúes claramente enuncian una regla equivalente a este teorema; en el documento Sulva (Sutra, que data del siglo VII a. C.) los babilonios aplicaban el teorema 2.000 años antes de Cristo, pero se desconoce de la existencia de una demostración. A su vez, los egipcios conocían el triángulo y la aplicación de éste para sus construcciones. Debemos recordar que Pitágoras fue contemporáneo con Buda, en la India, con Lao Tsé y Confucio, en la China; de la misma forma se piensa que al haber visitado estos lugares se impregnó del Zoroastrismo y del Hinduismo.

Por todo lo antes expuesto, puede observarse la similitud de la filosofía platónica expresada en el Fedón con muchos conceptos de la filosofía oriental en cuanto a la concepción del alma inmortal, la cual sobrevive a la muerte para ir a un lugar de beneplácito en el caso de haber sido en vida una persona de buenos principios morales, además de no haberse dejado llevar en extremo por los placeres de la carne y el deseo, que sólo atan más el alma al cuerpo e impiden que ésta pueda evolucionar.

En la actualidad, con el proceso de globalización mundial, la filosofía oriental se ha diseminado por el mundo y el yoga mantiene una actualidad latente con la difusión que ejerció el Swami Vivekananda y el siempre recordado Paramajansa Yogananda, al traer de la India para América este legado milenario. Similar aceptación poseen las corrientes Taoístas y Confucionistas, así como sucede con el budismo y en especial el Tibetano que fue expandido por el mundo después que la China invadió al Tíbet, en tiempos de Mao, y esto obligó a muchos monjes a escapar hacia diversos países occidentales y propagar sus conocimientos espirituales.

Visto el presente análisis, pudiéramos aseverar que la visión Platónica del Fedón se muestra impregnada de este tipo de pensamientos orientales; también diríamos que en la actualidad esta filosofía se halla en total vigencia en cuanto a la concepción del alma, y que por ende puede brindar un aporte esencial en el proceso de cambio de conciencia que se está gestando de alguna manera dentro de nuestra sociedad que se encuentra en desmoronamiento por causa del materialismo excesivo que, aparte de contaminar y destruir al planeta progresivamente, crea más egoísmo, orgullo, ambición y falta de comunicación interpersonal. Es decir, que esta transformación personal a través del pensamiento filosófico, como lo mostró Sócrates, pudiera ayudar fácilmente a combatir los factores que enturbian la mente y alejan a las personas de su verdadera naturaleza espiritual.

 

Por: Ernesto Marrero Ramírez

ernestomarreroramirez.blogspot.com

ernestomarreroramirez@yahoo.es

 

Bibliografía

 

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1[1] El Bhagavad Guita, pág 29, Nº 20, Ediciones Universales, 1980

2[2] El Bhagavad Guita, Op.cit., pág 29, Nº 22

3[3] Platón, Fedón, pág 37,Madrid España, Editorial Gredos, 2000

4[4] Platón, Fedón, Op cit., pág 38

5[5] El Bhagavad Guita, Op.cit., pág 37,No.60

6[6] El Bhagavad Guita, Op. cit., pág 36, Nº 55

7[7] Véase ELIADE Mircea, El Yoga, Inmortalidad y libertad, pág 26, México D.F., Fondo de cultura económica, 2002

8[8] Véase PANIKKAR Raimon: El silencio de Buddha, Una introducción al ateísmo religioso, pág 72, Madrid- España, Ediciones Ciruela, 2005

9[9] Véase Platón, Fedro, pág 341,Madrid España, Editorial Gredos, 2000

10[10] Véase Los Upanishads, pág 22, Barcelona España, Edciones Brontes, 2008

11[11]Véase BERNABÉ Alberto, traducción y notas: De Tales a Demócrito, Fragmentos presocráticos, pág 120, Madrid-España, Alianza E

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